Cómo tomar apuntes y repasar para no olvidar lo que aprendes
Por Unai Vidal · publicada el · 4 min de lectura
Terminar un curso no significa haberlo aprendido. Buena parte de lo que vemos se olvida en pocos días si no hacemos nada para retenerlo, un fenómeno descrito hace más de un siglo como curva del olvido. La buena noticia es que la investigación en psicología del aprendizaje ha identificado técnicas sencillas que mejoran mucho la retención. Esta guía explica las más útiles y cómo aplicarlas a cursos en vídeo.
Por qué releer y subrayar no funciona tan bien
Releer apuntes o volver a ver un vídeo produce una sensación de familiaridad que confundimos con conocimiento: como lo reconocemos, creemos que lo sabemos. Pero reconocer no es recordar. Las técnicas que funcionan tienen algo en común: obligan al cerebro a esforzarse para recuperar la información. Ese esfuerzo, que resulta incómodo, es precisamente lo que fija el aprendizaje.
Recuerdo activo: pregúntate en lugar de releer
El recuerdo activo consiste en intentar recordar algo sin mirarlo. En la práctica: al terminar una sesión, cierra el vídeo y los apuntes y escribe todo lo que recuerdes. Después compara con el material y corrige. O convierte tus apuntes en preguntas y respóndelas días después sin mirar las respuestas.
Es más costoso que releer y da la sensación de que funciona peor, porque ves lo que no recuerdas. Es exactamente al revés: descubrir lo que has olvidado y recuperarlo es lo que lo consolida.
Repetición espaciada: repasa justo antes de olvidar
Repasar muchas veces seguidas el mismo día es poco eficiente. Es mucho mejor repasar en intervalos crecientes: al día siguiente, a los tres días, a la semana, al mes. Cada repaso cuesta menos y el recuerdo dura más. Las aplicaciones de tarjetas de memoria con repetición espaciada calculan automáticamente cuándo toca repasar cada tarjeta; varias son gratuitas.
- Crea pocas tarjetas y buenas: una idea por tarjeta, formulada como pregunta.
- Incluye ejemplos y contexto, no solo definiciones.
- Repasa un poco cada día; saltarse días acumula tarjetas pendientes.
- Úsalas para lo que hay que memorizar (vocabulario, comandos, fórmulas), no para todo.
La técnica Feynman: explícalo con palabras sencillas
Atribuida al físico Richard Feynman, consiste en explicar un concepto como si se lo contaras a alguien que no sabe nada del tema. Cuando te atascas o recurres a jerga sin poder explicarla, has encontrado un hueco en tu comprensión. Vuelve al material, rellénalo y vuelve a explicarlo.
Puedes hacerlo por escrito, en voz alta o, mejor todavía, con una persona real. Enseñar lo aprendido es una de las formas más eficaces de aprenderlo.
Apuntes que sirvan de verdad
Unos buenos apuntes de un curso en vídeo no son una transcripción. Escribe con tus palabras, una idea por línea, con el minuto del vídeo para volver a él. Añade tus propios ejemplos y las preguntas que te surjan. Deja un margen o una columna para escribir después preguntas de repaso sobre cada bloque, al estilo del método Cornell.
Revisa los apuntes al día siguiente y resume cada sesión en tres o cuatro frases al final. Ese resumen será lo primero que leas cuando quieras repasar el curso meses después.
Intercalar y practicar variado
Practicar un tipo de ejercicio muchas veces seguidas da buenos resultados en el momento, pero peores a largo plazo que mezclar tipos de problema. Cuando repases, alterna temas: un ejercicio del bloque 1, otro del 3, otro del 2. Te obliga a identificar qué técnica aplicar en cada caso, que es lo que tendrás que hacer en la vida real.
Un sistema sencillo para cada curso
- Durante la sesión: apuntes breves con marcas de tiempo y práctica de cada ejemplo.
- Al terminar: resumen en tres frases de memoria, luego comparar.
- Al día siguiente: responder de memoria las preguntas de la sesión anterior.
- Cada semana: repaso mezclado de todo lo visto y tarjetas de lo que haya que memorizar.
- Al acabar el curso: un proyecto propio y una explicación escrita de lo aprendido.
Preguntas frecuentes
- ¿Mejor apuntes a mano o en el ordenador?
- Ambos funcionan si escribes con tus propias palabras. A mano tiendes a resumir más porque escribes más despacio, lo que obliga a procesar la información. En el ordenador es más fácil copiar literalmente, y eso rinde menos. Lo importante no es el soporte, sino reformular, relacionar ideas y usar los apuntes después para repasar de forma activa.
- ¿Cuántas tarjetas de repaso debo hacer por sesión?
- Pocas y buenas. Para un curso técnico, entre cinco y quince tarjetas por sesión suelen bastar, centradas en lo que realmente hay que memorizar y en las ideas clave. Crear demasiadas convierte el repaso diario en una carga que acaba abandonándose. Si una tarjeta te resulta imposible de recordar, probablemente es demasiado compleja y conviene dividirla.
- ¿Cuándo es mejor repasar?
- Al día siguiente de ver el contenido y después en intervalos cada vez más largos: unos días, una semana, un mes. También funciona muy bien empezar cada sesión con un repaso breve de la anterior. Las aplicaciones de repetición espaciada calculan los intervalos automáticamente para cada tarjeta, lo que ahorra tener que planificarlo a mano.
- ¿Sirven los mapas mentales?
- Pueden ser útiles para organizar un tema y ver cómo se relacionan las ideas, sobre todo al terminar un bloque. Su valor está en construirlos tú, porque obliga a pensar en la estructura. Mirar un mapa mental hecho por otra persona tiene el mismo problema que releer: da sensación de familiaridad sin esfuerzo de recuerdo.